EL DORADO AMAZÓNICO

La alta amazonía de San Martín ha sido y sigue siendo, a lo largo de la milenaria historia amazónica, un eje o más bien una bisagra geográfica entre la Costa, los Andes y el gran llano amazónico. Pero esterol y ubicación estratégicos han tenido sus altibajos, sus cumbres y sus caídas.

San Martin turismo

El gran polígrafo peruano Víctor Andrés Belaúnde, en uno de sus ensayos juveniles Los mitos amazónicos y el Imperio Incaico, sostiene que “cada entrada a la región amazónica está ligada a la leyenda de un imperio fabuloso. Pero no sólo los Incas, también las huestes hispanas en sus primeras “entradas” a la Amazonía, columbraron bien pronto el carácter estratégico de esta región y sospecharon de sus fabulosas riquezas.”

La fundación de Moyobamba, tiene una relación directa con una de las primeras “entradas”del capitán Alonso de Alvarado, Saposoa, fundada con el nombre de Santa Cruz de Copacabar en 1558 por el militar español Pedro Ramiro, está asociada a la “entrada” del capitán Pedro de Ursúa en la búsqueda de “El Dorado” y conocida también como la expedición de “Los Marañones” por uno de sus celebérrimos protagonistas: Lope de Aguirre. Así nacieron Lamas (1656), Rioja (1772), Tarapoto (1782).
Pero no es sino hasta el siglo XIX, desde los inicios de la República, que esta región se erige como el espacio geoeconómico de toda la Amazonía Peruana. A mediados de ese siglo, Inglaterra, Francia y Alemania instalan consulados en Moyobamba debido a la cuantía del comercio de exportación de mazos de tabaco, tejido de algodón y sobre todo de sombreros de paja toquilla, el célebre chapeau que las mujeres tejen primorosamente.

Las ciudades de Tarapoto, Saposoa, Rioja y Lamas prosperan con la industria artesanal y una importante actividad agropecuaria que estimula la instalación de pequeñas haciendas en las cuencas del Huallaga y el Mayo y sus afluentes. Los obrajes de Lamas, para la confección de tejidos del ahora famoso algodón ecológico, ganan prestigio en toda la Amazonía.

Pero este esplendor se apaga, brusca y dramáticamente, a partir de 1880, con el inicio del ciclo del caucho para las llantas de la segunda Revolución Industrial. Iquitos, a orillas del gran río Amazonas, le arrebata a Moyobamba su condición de primera metrópoli amazónica.

La mediterraneidad y el abandono de San Martín empiezan a llegar a su fin por los años 60, cuando el presidente Fernando Belaúnde Ferry, en su gobierno inicia la construcción de la Carretera Marginal.

Por esa carretera, como por un río torrentoso, bajaron cientos y miles de andinos y costeños en busca de la Tierra Prometida. En sólo una década, la población de San Martín se quintuplicó (545,154 mil habitantes, censo del 11 de julio de 1993) y nacieron ciudades, como Nueva Cajamarca, de la noche a la mañana. San Martín, se convirtió en unos de los mayores productores de maíz y arroz del país. Eso sí, con un gran costo ecológico.

San Martín, que ganó el título de Región por decisión popular, parecía reasumir su histórico rol de espacio geoecónomico como en el siglo XIX. Pero el destino, la historia y la economía internacional le volvieron a jugar una mala pasada. En la década del 80 el Valle del Huallaga se transforma, por la demanda del mercado externo, en el área cocalera más grande del mundo. Con la coca llegó el narcotráfico y con el narcotráfico arribaron las siete plagas del Apocalipsis: la violencia subversiva y todas sus secuelas.

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